-Tu: ya da igual –con la mirada al suelo
-Harry: no, claro que no; mírame <levanta tu rostro> debiste decírmelo, está bien que me hayas golpeado con la almohada y que me mostraras tu dedo, Me lo merecía
-Niall: ¿Hizo eso? –riendo
-Harry: sí <vuelve hacia ti> pero debías decírmelo, así tal vez nada de esto hubiera pasado
-Tu: sé que es mi culpa…
-Harry: no amor, no es tu culpa, todo pasa por algo, tienes que saber que te Amo, a pesar de todo lo que pase –te besa
-Tu: te amo –susurraste.
-Harry: ¿Qué? –sorprendido
-Niall: <casi escupiendo la comida> ¿Qué dijiste?
-Tu: dije que lo amo <dijiste despacio> Te amo –Lo besas
Empezaste a comer tus papas fritas, Harry se quedó mirándote como bobo, era el momento que más esperaba, una enorme sonrisa se dibujo en su rostro, estaba mucho más que contento, por escuchar esas dos palabras que tanto quería oír.
-Harry: ¿lo dijiste enserio?
-Tu: ¡Niall!
-Niall: ¿tienes idea de a cuantas personas ella le ha dicho Te amo? Solo a su mamá y a mí, ahora a ti, no dudes de lo que siente, no le dice te amo a cualquiera, sin sentirlo.
-Harry: no sabes lo feliz que me haces princesa –besa tu mejilla.
Terminaron de comer y regresaron al departamento, al llegar la señora de la recepción les avisó que tenían un correo y les pasó un sobre.
Subieron y se dirigieron al balcón del departamento y se sentaron en unas sillas de Jardín que estaban Allí.
-Tu: ten <le pasas el sobre a Harry> ábrelo tú, es de la clínica, los resultados se adelantaron
-Harry: ¿segura quieres que lo abra?
-Tu: sí
Harry abrió el sobre y estuvo leyéndolo, pero como la primera vez, no entendía nada.
-Harry: no entiendo este idioma raro de los doctores, todo lo que veo son letras y números, solo entiendo nuestros nombres.
-Niall: que tonto eres, dámelo a mi… a ver… em… eee…
-Tu: tampoco sabes
-Niall: no pero, usemos la lógica, aquí tenemos el nombre de Liam y el de Harry y sus tipos de sangre y acá tenemos el que seria el tipo de sangre del bebé –dijo apuntando en la pagina.
-Tu: ¿aja?
-Niall: comparemos el de los chicos con el del bebé
-Harry: es igual al de Liam
-Niall: eso quiere decir que el bebé era de Liam
Todos quedaron en completo silencio, bajaste la mirada. Harry se sintió mal, tenia grandes esperanzas de que fuera suyo, aunque ya de nada valía.
Aun con la cabeza abajo, lagrimas cayeron de tus ojos, sea como sea era tu bebé, aunque fuera hijo de la persona que mas odias, no tenia la culpa de nada y lo amabas.
Harry se levantó y salió del departamento, no sabia que era lo que sentía, se sentía mal, enojado, triste, decepcionado; necesitaba aire fresco.
Todo el tiempo Liam tenia razón ¿Cómo era que estaba tan seguro de que era su hijo?
Harry caminó hasta un parque, sentía que se comportaba como un inmaduro, pero se sentía tan decepcionado de él mismo.
Por otro lado Niall trataba de consolarte, llorabas por tu bebé y por Harry, porque sabias que se sentía muy mal, él ya se había imaginado como seria todo si fuera el papá; para él era su bebé, era extraño, no nacerá pero les dolía porque sabían que no seria suyo ¿confuso no?
-Niall: no llores princesa, sabes que odio verte llorar, ¿recuerdas cuando éramos pequeños? Cuando te caías y lastimabas tus rodillas siempre ibas debajo de un árbol a llorar, y yo trataba de caerme para demostrarte que no pasaba nada, que solo debías sacudir lo sucio y seguir jugando.
Tú lo abrazaste muy fuerte enterrando tu rostro en su pecho, y solo moviste la cabeza asintiendo.
-Niall: Cada vez que tu papá se enojaba y te hacia llorar, nos íbamos corriendo hasta el pequeño bosque y yo hacia mil cosas para que dejaras de llorar. Y como olvidar cuando tenias 13 y yo 14, por primera vez habían roto tu corazón, Louis te había lastimado, me estaba bañando y fuiste llorando hasta mi baño, no te importó mojar tu ropa o verme desnudo, solo querías un abrazo; o cuando las niñas se burlaban de ti por no hablar con niñas y te decían cosas feas por no tener amigas, tomabas mi mano y me arrastrabas hasta el parque, para allá abrazarme y llorar.
-Tu: soy una llorona
-Niall: <ríe> no, eres tan sensible y te han hecho mucho daño, pero no siempre llorabas, también eres muy malvada conmigo
-Tu: <te separaste de sus brazos> recuerdo la primera vez que peleamos, estábamos en el patio de mi casa y decías que mi muñeca favorita podía volar, la agarraste y la tiraste justo a la piscina, no podíamos buscarla porque éramos muy pequeños y mi papá decía que cada juguete que cayera en la piscina lo tiraría a la basura, me enojé mucho contigo que te empujé haciendo que cayeras y tomé todos tus carritos y los tiré a la piscina y fui corriendo con mi mamá.
-Niall: o la vez que te dejé caer sin querer, estabas “llorando” y cuando te abrasé, mordiste mi pecho, luego me mostraste tu hermoso dedo <ríe> y me dejaste solo.
-Tu: mi primera grosería
-Niall: tu mamá te había castigado por haberme hecho eso.
-Tu: sí… quiero volver a ser una niña <pones tu cabeza en su hombro> ponerme contenta al escuchar que iríamos al McDonald’s, usar la ropa que me quedaba grande de tu mamá y tú la de tu papá, para luego ser regañados por desordenar toda la recamara.
-Niall: ¿recuerdas la vez que te maquillaste? Parecías un payaso, ese día Louis se mudaba, te dio mucha pena, saliste corriendo y caíste, corrí hacia ti pensando que llorabas, pero solo tapabas tu rostro con tus manos y decías “que no me haya visto, que no me haya visto” –imitándote y riendo.
Estuvieron toda la tarde recordando el pasado, ambos deseaban volver a la infancia, eran los mejores momentos para ambos.
¿Harry? Harry seguía en el parque, pero no estaba solo.
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