domingo, 25 de agosto de 2013

Capitulo 4 (3T)

El tiempo pasa rápido, demasiado rápido a decir verdad. Ya había pasado tu graduación en la universidad, al igual que la navidad, año nuevo y el cumpleaños de Harry. 

Tenías 7 meses de embarazo. Tu vientre estaba lo suficientemente grande, aunque aun faltaba más por crecer. 

Caminaban por los pasillos largos del centro comercial, ya llevaban varias bolsas llenas de ropa y juegos para el pequeño. Sí, era un niño lo supieron al cumplir el sexto mes. Fue otra noticia emocionante para los oídos de Harry, era lo que quería. 

Decía que prefería que su primer hijo fuera un niño para que cuidara de sus hermanas pequeñas. 

-Tu: Harry, estoy cansada, me duelen los pies

-Harry: nada de quejas, me dijeron que es bueno que una embarazada camine para que sea más fácil el parto

-Tu: no me importa si es más fácil o no, ya no quiero caminar más

-Harry: ________ deja de estar quejándote y de estar malhumorada, por ti el bebé será amargado

-Tu: pero me tienes como tonta caminando a todas partes 

-Harry: ¿no es eso lo que hacen todas las chicas, caminar todo el centro comercial?

-Tu: sí, pero no una embarazada ¿crees que este bebé no pesa? Harry, al menos déjame descansar, por 60 minutos 

-Harry: ¿una hora sentada? 

-Tu: o acostada, como sea, solo quiero dejar de caminar, estoy apunto de tirarme al suelo

-Harry: no serías capaz –rió

-Tu: ¿quieres ver?

-Harry: no, ya. Vamos a comer entonces ¿te parece bien?

-Tu: ash, todavía hay que caminar hasta el área de la comida –te quejaste

-Harry: ¡_______, que dejes de quejarte!

-Tu: claro, como no eres tú quien carga a este grandote bebé 

Acariciaste tu vientre hinchado, Harry negó con la cabeza divertido. Llevaban al menos tres horas en el centro comercial y dos de ellas estuviste quejándote. 
Caminaron unos metros más hasta llegar al área de comida, en cuanto viste una mesa libre casi corriste a ella y te sentaste. 

Harry rió al verte caminar rápido por sentarte, fue detrás de ti y dejó las bolsas en los asientos sobrantes.

-Harry: ¿Qué quieres comer?

-Tu: pizza, pero una grande 

-Harry: ¿segura?

-Tu: sí, ambos tenemos hambre –señalaste tu barriga

-Harry: ok –dijo riendo

Te dejó sola y fue por la comida. Te acomodaste en la silla y te quitaste los zapatos, eran bajos pero tus pies dolían. Dejaste tus pies respirar por un momento mientras esperabas a Harry. 

Acariciaste tu vientre, tratando de tranquilizar al pequeño demonio que pedía comida con patadas fuertes. En los últimos días era cada vez más incontrolable, se movía de un lado a otro y daba fuertes paradas, y peor aun cuando Harry le hablaba o acariciaba.

-Tu: ya, ya no tarda papá

En momentos pensaban que él realmente les entendía y hacia caso a lo que le pedían pero esta vez era todo lo contrario, le hablabas, lo acariciabas, te movías pero no servía de nada. Estabas apunto de llorar o gritar, se estaba moviendo demasiado y te lastimaba un poco

-Tu: ya no hagas eso, estás haciendo que mamá se enoje

Como por arte de magia dejó de patear y moverse intensamente, pero seguía haciéndolo; al menos ya no te lastimaba. Harry llegó unos minutos después, dejó la comida en la mesa y se sentó frente a ti.

-Harry: ¿te quitaste los zapatos? <Ríe> estás loca

-Tu: me apretaban

-Harry: ¿y ahora por qué tienes esa cara?

-Tu: tu hijo se está portando mal –comiste un pedazo de pizza

-Harry: ¿Qué te hizo?

-Tu: Qué no me hizo

-Harry: ______ no comas así, pareces como si no hubieras comido en 5 años

-Tu: no me digas que hacer, suficiente con este Styles dentro de mi

-Harry: que amargada 

-Tu: <giraste los ojos> ¿Qué nombre le pondremos?

-Harry: ¿aún no tienes un nombre? Creí que ya tenías uno

-Tu: no, estaba pensando en Harold 

-Harry: ¿Qué? Claro que no, ya te había dicho que no pensaras en ponerle ese nombre a ninguno de mis hijos

-Tu: <ríes> lo sé, solo quería ver como reaccionabas. Pensaré en algún nombre 


Comieron las pizzas que Harry había comprado, y como habías dicho ambos tenían hambre, así que terminaste comiéndote una entera. Quedando completamente satisfecha. 

-Harry: bien, ya descansaste. Vamos a seguir

-Tu: ay no Harry, no quiero ya hay ropa suficiente para el bebé, tiene más ropa que yo

-Harry: no es suficiente, quiero comprarle más cosas, así que levanta tu trasero y camina 

Te pusiste los zapatos maldiciendo en voz baja y luego te levantaste, a seguir caminando por todas las tiendas y ver que Harry solo se decidía por un par de cosas. 

Tenían ya casi más de 10 bolsas con ropa, pañales, juguetes, biberones, cobijas…etc. A Harry simplemente no le importaba cuanto tenía que gastar, solo compraba y compraba, quería lo mejor para su bebé.

Ya era tarde y regresaron a la casa. Tomaron la recamara que era de Gemma para el bebé, ya estaba pintada en un celeste claro con una franja en el medio color verde. Ya tenía los muebles y la cuna. Todo estaba listo, dos meses antes.

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